Por: ARMANDO GALLEGOS LEÓN.

Este lunes 19 de noviembre de 2018, la Dra. Beatriz G. Müller, esposa del presidente de México, de propia voz manifestó en que va a poner su grano de arena para lograr la 4ª. Transformación de la vida pública de México que está a punto de iniciar. Su mejor contribución será aquello que más le apasiona y por lo tanto lo hace con amor y esmero, a ello ha dedicado una buena parte de su vida, a buscar en letras pasadas y tratar de colocarlas en su correcto sitio para hacer justicia a muchos olvidados, o a quienes desde la literatura hicieron enormes contribuciones, manifestó que las palabras son excelentes vehículos de paz.

Ha llegado a dos conclusiones quizá prematuras, a la hora de los honores y laureles no está todos los que son ni son todos los que están, hechos o autores que están y no se sabe porque ya nadie los valora ni se comprende porque ya no media la valoración o festejan en los calendarios cívicos. Aquí en el Palacio de Lecumberri ( se encuentra ubicado en el noreste del Centro de la Ciudad de México, en la Delegación Venustiano Carranza, el edificio fue originalmente construido como penitenciaría y actualmente es sede del Archivo General de la Nación) que fue cárcel del Porfiriato y a donde llegaron los presos políticos del 68, añadió la “La memoria se asemeja a un ojo gigante que todo lo ve, no hay ningún hecho que no pase por su inacabable percepción”, la memoria se parece a un espejo, ahí se mira la imagen de las cosas vivientes y de las cosas muertas, si nos asomamos nos reflejamos y detrás de nosotros, advertimos la presencia de todos los que nos antecedieron hasta llegar al lugar que nosotros ocupamos.

Habló de los archivos históricos olvidados y que la historia es la maestra de la vida, desde los libros y los estantes, de bibliotecas, hemerotecas y archivos del país, las paredes de edificios viejos, museos, las montañas, cementerios, las capillas, escuelas, parques y santuarios naturales o artificiales que hay voces hablándonos, recordándonos, esto somos y que también hay voces silenciadas, que hay testimonios extintos qué merecen ya ser recuperados; una nación desmemoriada tiene problemas de salud y queremos aun México sano. Lo mejor es refrescar la memoria, actualizarla, debemos tener presente el pasado, eso es, por un lado, la mejor explicación al porqué somos lo que somos, por otro recordar, nos permitirá valorar la nación que tenemos y llevarla con orgullo y jactancia a todas partes, a partir del 1º. De diciembre ya no tenemos partido ni colores, sino un México que fortalecer y mejorar, porque es la tierra de nosotros, de nuestros ancestros y sus huellas están por todas partes. El proyecto es recobrar mucho del acervo desconocido, omitido u oculto en miles de estanterías, cuartos, bodegas, recintos, lo haremos porque creemos que somos poseedores de una infinita cantidad de tesoros, casi en su mayoría desconocidos.

Por Pulso .